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Seite 173 - Agnus Dei , qui tollis peccata mundi , parce nobis , Domine. Agnus Dei , qui tollis peccata mundi , exaudi nos , Domine. Agnus Dei , qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
Seite 137 - Toda su Comunidad ? Pues con su gran dignidad, Tan serio, ancho, y tan entero, Es un grande majadero. ¡Ves al Juez con fiera cara En su tribunal sentado, Condenando al desdichado Reo que en sus manos para ? Pues con sus Ministros, vara, Audiencia, y juicio severo, Es un grande majadero. ¡ Ves al que esta satirilla Escribe con tal denuedo, Que no cede ni á Quevedo, Ni á otro ninguno en Castilla ? Pues con su vena, Letrilla, Pluma, papel, y tintero, Es mucho mas majadero.
Seite 168 - Entonces, ¡oh Madre!, recuerdo que un día tu santa agonía contar escuché: contábala un hombre con voz lastimera; tan niño como era postréme y lloré.
Seite 33 - Maldito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, las manadas de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. 19 Serás maldito quando entres, y maldito quando salgas.
Seite 170 - ... fe solitaria, y en honda plegaria tu nombre invoqué Que yo también lloro mundanos pesares, también tengo altares, y fe y religión: que el gozo y la risa que ostento en la frente, del alma doliente la máscara son. ¡ Ay triste !, olvidado no hallé en mi abandono más luz que tu trono, más paz que tu amor ; y ciego y perdido sin lumbre y sin guía, a Ti te pedía llorando favor.
Seite 170 - A Ti, que llorabas el día tremendo que viste muriendo al Dios de la luz. ¡Oh, Madre, que el día de cuentas y espanto me salve tu llanto al pie de la Cruz! ¡Madre mía! Si en tu Cielo se oye el murmullo mundano, y mi cántico liviano en su cóncavo sonó; si la estéril armonía llegó a Ti del arpa loca, y los himnos que mi boca sacrilega murmuró, tiende los divinos ojos, ¡oh, Madre! desde la altura, que es polvo la criatura; cieno, y nada encontrarás; que en la senda de la vida, cada paso...
Seite 168 - Reía y cantaba un día, y otro día, y siempre el que huía tornaba mejor. Que aun no me acosaban mis débiles años con duelos y engaños de vana amistad; aun no de mis horas de paz y esperanza rompió la balanza la estéril verdad. El aire era un velo de ricos colores, brotaban las flores a impulso del Sol; la noche tranquila que en paz me velaba del cénit colgaba su turbio farol.
Seite 167 - Desgarrado el santo pecho, herido y alanceado, y en el madero derecho desconocido y deshecho el cuerpo descoyuntado. Tan rasgadas las heridas de ambos pies y de ambas manos, que cayeran divididas a no estar tan sostenidas en brazos tan soberanos.
Seite 169 - El llanto anudóme oído y garganta ; con lástima tanta póstréme y lloré. La voz conmovida seguía clamando, el viento zumbando seguía a la par; el pueblo lloraba postrado en el suelo, contaba tu duelo la voz sin cesar. ^Mi madre a sus pechos mi pecho oprimiendo, posaba gimiendo sus labios en mí ; y yo, Santa Virgen, en son de querella, no sé si por ella lloraba, o por Ti.
Seite 173 - Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor. / Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

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